Hay que sentir

Lo que se dice

 

“La vida son cuatro días, y tres pasaron yá.”

Pau Donés (1966 – 2020) Cantautor, Jarabe de Palo.

 

La mejor definición de miseria se encuentra en el libro que la humanidad aún no ha escrito porque sentir es muy diferente a imaginar. Quien tiene el estómago lleno no puede hablar de lo que no siente: nombrar la pobreza cuando se tiene un sueldo de alcalde es cinismo extremo al no vivir la incertidumbre de quien no tiene empleo.  Sucede siempre con el blablablá de los políticos, quienes después de tanto blablablá, nada cambian para quien sí requiere que el cambio se dé.  Eso ocurrió con Jaime Tobón Villegas (alcalde de Medellín durante 17 meses) quien dijo (con voz bien alimentada) el 29 de abril de 1968 en Clarín, el radioperiódico local. “En poder de emboladores se encuentra el parque de Bolívar”. Y después de darle dedo a los rebuscadores del betún, todo permaneció y permanece intacto: los desocupados crean su precario ingreso a través de la venta callejera. Quizás las 900.000 almas que habitaban la ciudad en ese instante lo escucharon porque no había wifi. Eran otros momentos de la aldea en crecimiento, de la ciudad mojigata, de la capital rezandera que no se creía metrópoli porque salvarse de un atraco dependía de la bendición del cura, y no del protagonismo policial.

58 años después Medellín se hizo adulta sin solucionar las carencias de las manos humildes que arañan las montañas porque abajo sólo hubo espacio para la exclusión de oportunidades. 58 años después sus 2.612.958 residentes aumentaron el tamaño del desempleo, más gente tiene por casa la calle, más gente aguanta hambre, más gente mendiga, hay más barrios (dice la estadística oficial que son 249) y las laderas siguen adoptando invasiones ignoradas. Ese olor a informalidad (el mismo que no soportaba Tobón Villegas) sólo desaparecerá cuando la indiferencia abandone el corazón de quienes tienen cómo solucionar tanta necesidad apeñuscada sin acudir a ningún micrófono, ni a ningún diccionario para no padecer lo que el otro siente cuando el hambre desespera. Si nada cambia acumular dinero es lo más vergonzoso que pueda existir, así se chicanee con un Rolex, el cual también dejará de funcionar porque ante lo inexorable nadie puede borrar la fecha de vencimiento. Es sólo cuestión de tiempo para entender que el privilegio de tener fortuna no blinda a nadie del inevitable viaje hacia donde se halla la verdadera democracia, porque el cementerio prohíbe mudarse con el trasteo.

Fotografía tomada por:

Ivan Darío Ramirez Jaramillo ( el fotógrafo urbano de Medellín)

Octubre 1 de 2026

 

pensamientos de 3 \"HAY QUE SENTIR\"

  1. Toda la precaries intacta como método de control global, para fomentar más pobreza y la concentración del poder en manos de los de siempre.
    Ese cuentico de que «para qué plata» ( ATT: los millonarios) o actitud positiva ATT: un banquero).

  2. Gracias Héctor por denunciar esta situación tan angustiante de la vida cotidiana del rebusque, que va en aumento sin ninguna sensibilidad social por parte de los mequetrefes de alcalduchos de turno. Ello se aprecia patéticamente en los rostros de desesperanza que muestran niños, jóvenes y ancianos vendedores de cualquier cosa para sobrevivir. Pero, eso sí , cuando hay elecciones sí que llegan las hijueputas promesas que permiten vender la consciencia política por unos pesos.

  3. Crónica con la realidad a cuestas y repetitiva, pues el Parque Bolívar de ese entonces parece que se quedó en el tiempo, pasó , pasa y pasarà lo mismo que antes en ese lugar.

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