Y nos pasó…

Del Punk al Reguetón

Cuando duele el alma, no queda sino gritar. Y duele porque alguien aprieta el pecho cuando se renuncia a ser morrongo, pues obligar a serlo es pisotear la libertad personal, la misma que certifica a cada quien su identidad como no motilarse como los demás, o no comer lo de los demás, o no vestirse como quieren en el centro comercial. Se borra hasta el nombre cuando alguien pretende volver plastilina la vida ajena alquilando la alfombra para que la sociedad pose sonriente en la foto con gestos de vaselina. Eso ocurría en la Medellín del 79 y la década posterior. Todo era “mágico”, así, “de una”, decían, por eso el dinero quemaba, eso decían. El Patrón chasqueaba los dedos y los muchachos de la periferia sabían qué hacer en sus aceleradas motos. Un “tas” bastaba y la magia llegaba. “Todo se podía comprar nuevo”, decían: tenis, chicas, wiski, ropa, y otra moto que ronroneara”, así la pobreza habitara en la casa de la “cucha”, o las bombas explotaran la cuadra, o el de corbata (como siempre) el presupuesto se robara, o el empleo escaseara, y las oportunidades de esfumaran.

Gritar para resistir y hacer ruido para no dejarse atrapar por el circulo cuadrado, fue la solución para el alma (copiada, claro, desde de Inglaterra, pero solución en todo caso, sin importar de dónde se cálcara). Y unos hermanos de acá, los Henao, se unieron para “Hacerlo por sí mismos” sin saber nada de pentagramas, dando inicio a la primera banda de Punk de Medellín, a la que llamaron “Complot”, convirtiéndose en primera línea del “Punk Medallo” cuando el programa “Producciones JES” (de Julio E Sánchez Vanegas – la competencia de Jorge Barón y su “Show de las Estrellas” -) los presentó en 1983 en la televisión nacional, volviendo visibles  los alaridos que suelta el corazón cuando  desamarra el nudo que ahoga la existencia,  al vivir tanta negación ofrecida, que  estrangula la vida: esta catarsis se extendió por la amnésica, bipolar, tropelera, indolente, temerosa, motelera, fumadora, habla paja, y conservadora ciudad, donde sus habitantes vivían el infierno creyendo que era su cielo, pues el miedo a la moral les expulsaba si se salían del renglón.

El Punk rescató a los Henao, y a su generación de la temida sumisión, siendo la rebeldía su energizante al decir, ¡basta! de hipocresías. Eligieron el luto como elección colorida, la cresta en la rapada cabeza, la ropa deshilachada, los taches en las remendadas chaquetas, y las botas desgastadas, para no parecerse a sus vecinos, pelaos como ellos de las empinadas barriadas que tienen por calles verticales escalinatas, quienes moviendo el índice acaban los sueños de quien no conocían porque El Patrón ordenaba.  Después vinieron Bandas como I.R.A: Infección Respiratoria Aguda (antes se llamaron S.I.D.A) creada en 1985 cuando el Sida era contagioso con sólo saludar de mano. Y esa autogestión (“Hazlo tú mismo”, DIY, su abreviatura en ingés) creó la crítica, la fe en sí mismo, la filosofía como catedra propia, pero… siempre los peros, a partir del 2000 el Reguetón instala un pensamiento contrario, y todo vuelve a ser “mágico”, cuando el puertorriqueño Ramón Ayala ( Daddy Yankee) deposita en la  futura generación medellinense, la ostentación desbordada, la plata fácil, la acumulación de riqueza para exhibir el “éxito” económico. Con la ayuda de un software, el Auto – tune, o “Photoshop para la garganta”, fingen que cantan cuando sólo gaguean. Es el caso de Bad Bunny (otro puertorriqueño) que parece bostezando sin masticar en sus conciertos, como el del Atanasio, los días 23, 24 , y 25 de enero de 2026, el cual tituló  “Debí Tirar Más Fotos World Tour”, llenado el estadio, en las tres jornadas, por adolescentes que siembran en sus mentes el mínimo esfuerzo para olvidar a cuál realidad pertenecen, volviendo dioses a Karol G, J Balvin, Maluma, Feid, Ryan Castro, Blessd, Ovy On The Drums y DFZM, quienes en su canción “+57” perpetúan lo que nadie debe ni siquiera imaginar: la sexualización de menores. Pasar de pensarse a sí mismo en el Punk (buscándose para encontrarse)  a masificar la estupidez, es regresar a la pregunta de los ochenta, “¿fue pólvora o bala?”, cuando el valor de la vida un billete reemplazaba, en esta Medellín que también se resiste a volver a respirar la “magia” de una  sospechosa capital seducida por  el lujo de pocos, entre la extrema pobreza de tantos, por eso la caminada Tour del  Punk y  Rock demuestra que en Castilla, noroccidente de esta urbe, en el barrio que nació sin ataduras, todos los días Carlos Bravo (Caliche) baterista de Desadaptadoz, te espera en la Cancha Polideportiva de Francisco Antonio Zea, a las nueve de la mañana, para que durante 4 horas desandés el Reguetón siguiendo la huella Punkera.

4 de febrero de 2026

pensamientos de 4 \"Y NOS PASÓ…\"

  1. Prefiero los muchachos pobres setenteros y ochenteros que peleaban hasta la subida del pasaje en bu, que los muchachos pobres pero arribistas de ahora que se ahogan en su mentalidad del capitalismo de los pobres.

  2. Una sociedad enferma por los gritos de la calle y los silencios en sus hogares.
    Igual que Fernando , prefiero la juventud de las 60,70 y 80 que se esforzaba por lo mínimo y era su sudor lo que reflejaba lo que se conseguía.

  3. En mi caso, yo viví, -so reviví – aquellos años 80s. En mi Manrique,otrora tanguero Y luego rockero, punkero. Recuerdo entre tantas bandas punkeras o rokeras, a karbure con su himno «el falton». Claro que me refugiaba en la metafísica de Platón y Aristóteles en la U de A, huyendole a otras bandas… los priscos la terraza… Y ahora sobrevivo a aquellas historias.

  4. “ A veces piensa uno que todo tiempo pasado fue mejor …. Y a veces es verdad … Esta generación de cristal ni cantan , ni escuchan; solo gritan , hacen ruido y colapsan cuando se les descarga el celular .. Gran crónica profesor Barrientos “

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