Trece

De tantos que no estuvieron

Matriculados con la ilusión de cambiarlo todo, creyentes de nuestra rebelde fe, embriagados con el entusiasmo del esfuerzo propio, gambeteando las pesadillas de nuestros bolsillos, e irreverentes con la respuesta sin pudor cuando alguien preguntaba “y, ¿pa´qué estudiás eso?”: ese lunes, sentados como primíparos en usados pupitres, por primera vez nos vimos.  Y, un jueves, después de cuarenta y cuatro años con un emotivo abrazo nos volvimos a encontrar. Ese 8 de febrero, en un modesto salón de la Autónoma Latinoamérica, a las seis de la tarde un interrogante inauguraba la primera clase.  Un 8 de enero, lejos de la carrera Tenerife (entre Colombia y Ayacucho) en la sala de la casa de Carmen Alcira, nos dimos la nueva bienvenida. En 1982 teníamos activa la energía juvenil, en 2026, con canas en las ganas, esa misma energía permanecía intacta.  A Carmen Alcira, Aydeé, Lucelly, Rosalba, Marta Oliva, Juan Bautista, Alberto, Manuel, Iván Darío, Miguel Ángel, Rubén Darío, Fernando, Héctor, y Giovani (el anfitrión esposo de Carmen Alcira, que como uno de nosotros a los trece se integró) carcajadas nos sobraron, silenciadas cuando Juan Bautista declamó, Marta Oliva cantó, Iván Darío su pintura rifó, Miguel Ángel sus collages regaló, Carmen Alcira sus confecciones sorteó, Rosalba al regalo de Miguel Ángel explicación le dio; y cuando a Jorge, Hernán, Beatriz y Alberto, quienes no pudieron estar porque se nos anticiparon, con profundo respeto les nombramos, en pausa cada carcajada dejamos. Y las risas activamos recordando los platónicos amores no declarados porque el miedo a un no, le ganaba; los debates que sobre la justicia amarraban, las conspiradoras charlas en la cafetería averiguando quién invitaría sin restarle al pasaje de regreso, los infaltables bailes en barrios distantes donde l@s compañer@s invitaban, o la clandestina bohemia en La Bahía, El Oro de Munich, o en el Acapulco. Durante esta tarde – noche ese romanticismo insaciable que defendió todas las causas, dibujó lo que fuimos porque seguimos siendo.

En la foto grupal que acompaña esta filial amistad (captada por Giovani) nos juntamos trece después de cuarenta y cuatro años de habernos conocido (faltó un mes para ser cuarenta y cuatro exactos) con la misma chispa intacta del primer día.  Cuch@s nos dirán hij@s y niet@s, pero nuestras almas impermeabilizamos porque fuimos adolescentes en este reencuentro, como el lunes 8 de febrero de 1982, a las seis de la tarde, en esa primera clase que comenzó con una pregunta que formuló el profesor Jairo Salazar: “¿Qué es la historia?”. La respuesta quizás no se la dimos, pero la respiramos porque los once meses del apagón nacional del 92 y 93, la pandemia mundial del 2020, y la criolla violencia rural y urbana, nos blindaron para aceptarnos sin queja alguna al defender la vida de todas las vidas, así la vejez escolte nuestras futuras conversaciones, ojalá con la presencia de quienes no estuvieron.

8 de enero de 2026

pensamientos de 18 \"TRECE\"

    1. Fernando. Gratitud por permanecer. Sí, esa frase de Pablo Milanés es una sentencia para tod@s porque no podemos evitar las arrugas. En la póxima también te espero.

  1. Debe de ser lindo y sentido el encuentro con compañeros de una promoción o cohorte de estudiantes universitarios. Digno de celebrarse. Por mi parte, no sé con quiénes comencé a estudiar en la U. de A. ni con quiénes terminé. Qué cosa. Pero en tu caso me parece que es relevante ese recuerdo y esa experiencia maravillosa de graduarse y seguir en contacto con los camaradas. Un abrazo (ve, ¿dónde quedaba el Acapulco? Los otros dos sitios que mencionás sí me los parrandié… Saludos.

  2. El dicho: *parece que fue ayer*, cobra vigencia.
    Nuestra vida y experiencias son un abrir y cerrar de ojos, un suspiro, un respiro; a pesar de todo dejamos pasar tantas cosas y nos perdemos de tanto. Ya no me atamos en el tiempo de posponer, porque el hoy es lo real; el mañana, mera incertidumbre.
    Excelente crónica amigo y profe Héctor.

    1. Miguel. Las historias de gentes anonimas como nosotros, también son historia: sucedió en un tiempo, en lugares especificos, y porque no la escriba la oficialidad no significa que no aconteció. Este reencuentro es un homenaje a la memoria que, por modesta que sea, no la podemos borrar al no registrarla.

  3. El tiempo es una hazaña que
    Nos transversaliza y de la cual aún estamos victoriosos. Lo realmente interesante al fin de cuentas es estar , es ser y aunque ,los caminos nos conducen como galopantes infaltables que resurgimos repentinamente; estos momentos de encuentro no solo revitalizan nuestra memoria sino también se convierten una chispa que enciende nuestro espíritu vívido de experiencias que aunque nuevas recordamos y aceptamos tienen acento en lo que hemos construido desde sus bases

    1. Carmen Alcira. Tu profundidad conceptual dibujan cuarenta y cuatro años de experiencias desde que nos conocimos en la primera clase. Tus palabras llenas de conocimiento expresan el lenguaje que desde entonces te conocemos, proponiendo a nuestra amistad, la evolución que revoluciona en crecimiento permanente.

  4. El tiempo es una hazaña que nos transversaliza y de la cual aún seguimos victoriosos.
    Caminamos incorregibles por senderos de los que repentinamente surgimos para asilarnos en el pasado y vislumbrar en el ahora un toque mágico que la vida nos regala “milagrosamente” para entender que lo recorrido tiene huellas indelebles que se funden en nuestra alma para siempre conservarsen en nuestro fuero interior. Es genial!!

    1. Gracias Carmen Alcira por tu aporte, no sólo a esta crónica, sino en todas las clases, cuando participabas con sólidos argumentos en torno a los temas que el profe nos explicaba.

  5. El tiempo es una hazaña que
    Nos transversaliza y de la cual aún estamos victoriosos.
    Caminamos incorregibles por senderos de los que repentinamente resurgimos para asilarnos en el pasado y vislumbrar en el ahora un toque mágico que la vida nos regala “milagrosamente “ para entender que lo recorrido tiene huellas indelebles que se funden en nuestra alma para siempre y conservarse como sello indiscutible. Es genial!!

    1. Horacio. Puntual, como siempre, sos quien de inmediato me responde, leída, comentada y posteada. Asi escribes cuando publico en norimaperoesverdad.com cada crónica. Gracias infinitas.

  6. Que bien Héctor por ésta pormenorizada historia relatada con todo el corazón de la nostalgia universitaria. Nada tiene que ver con «las lecciones elementales del materialismo histórico».

    1. Sacra. Gracias por tu lealtad en estas páginas. Vos también formas parte de ese legado humano, cuando soñabamos con cambiar el mundo sin pedir permiso a quienes lo prohibian. Te espero en la próxima.

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