La 57 A
¿Calle o Calzoncillo?
La Loca (en el centro del Centro) es una quebrada realmente demente porque ni siquiera el manicomio de la encementada bifurcación, en 1944, pudo controlarla, superando su vitalidad a la ingeniería criolla. Su curvo ramal, el mismo que comienza en la carrera Sucre (por la Metropolitana) crea una diagonal (por eso lo de Calzoncillo) que divide la calle en dos, así, que, los bisabuelos cuando por allí caminaban, recordaban al sastre que decía al confeccionarles un pantalón: “ahora a medir la entrepierna”, asociando la ropa interior masculina con la forma de dicha esquina. Bastan sesenta y ocho pasos para conocer este carnaval permanente en sus bares, hostales e inquilinatos (en lo que era Villanueva, el barrio caché a comienzos del siglo veinte, en la Medellín que por todo se escandalizaba) cuando la alegría es acariciada por la embriaguez de los besos: rumba homo que comienza los lunes sin fecha de vencimiento. Entre cerveza y caricia, entre beso y conversación, entre gemido y condón, la razón queda sepultada por la lógica que blanquea los ojos cuando la piel activa el cosquilleo sobre el asfaltado Calzoncillo.

En la calle Barbacoa (¿será que llamarla Calzoncillo es pecado?) es obligatorio vivir lo que la mojigatería no permite hacer cuando cierra el closet de los prejuicios. Como la historia también confunde, cuenta esa historia que el nombre fue adjudicado al mito de La Barbacoa del Muerto (en este ritual precolombino cuatro esqueletos cargan al fantasma en su ataúd, asustando hasta quien no lo ve) y mientras sigamos confundidos esa historia seguirá siendo escrita por quienes no dirán que, en 1984, El Machete (bar que a nadie excluye) fue el primero en abrir su puerta para el encuentro entre hombres, sin imaginar que Barbacoas adoptaría el remate de la Marcha de sonrisa arco iris; como si el sastre no hubiese cerrado la bragueta del pantalón para permitir vivir el derecho de disfrutar la elección sexual sin esconderse.
Febrero 8 de 2022
El centro siempre será un espacio para conservar la historia y la cultura paisa.
Fercho. Gracias por estar, leer y opinar. Te espero en la próxima.
Excelente, Hector yo he pasado por esa zona y he visitado alguno de los hostales que tu mencionas, jajaja, ya tu sabes.
Que maravilla ser parte de la cultura paisa tan llena de excentricidades.
Patricia. Gracias por leer – infaltablemente – cada crónica, además de agregar tu valiosa opinión.
Mojigatería que todavía se conserva y con la doble moral del antioqueño, o de todos los colombianos?
Puede ser.
Lugares conocidos por los noctàmbulos paseadores .
Gracias por ese aprendizaje y recordatorio también.
Horacio. Gracias por no estar ausente en acda crónica publicada. En la próxima también te espero.
Buena crónica metafórica que revive la historia del centro. muy bien.
Jaime. Gracias por valorar este esfuerzo escritural. Te espero en la próxima.