Manuel Tamayo
“Calzones”
En la Medellín del recién parido siglo veinte, un tipo con pinta de nada, que en Sopetrán (occidente antioqueño) su pueblo natal, aprendió a mamarle gallo al mundo, llegó pelaíto a esta capital. Su mamá había conseguido trabajo como empleada doméstica en la casa de uno de los ricos del parque Berrío. La pequeña urbe tenía un poco más de sesenta y cinco mil habitantes, y ni siquiera ver tanta gente le asustó. Aquí se volvió famoso porque era hábil con el machete (eso dicen los que dicen) que de treinta y tres maneras diferentes dominaba esta letal herramienta: así, asá, por el filo, por la cacha, dando plan, otra vez así, o por el otro lado también. Su destreza metía miedo y de una se regó el voz a voz. El miedo controla, y el tipo azaraba robándole a los ricos para devolver lo robado a los pobres, quienes aplaudían sus fechorías porque era el único que les paraba bolas a sus miserias. Según él no era ningún ladrón porque sólo se apropiaba de lo que a pocos les sobraba y al resto les faltaba: Manuel Tamayo se llamó y “Calzón” lo llamaron. Qué “Calzón” por aquí, qué “Calzón” por allá, apodo que recordaba a los hombres menores de quince años, quienes eran obligados a vestir esta prenda que iba hasta las rodillas. Después de esa edad les bajaban las botas hasta el tobillo. Y “Calzones” se quedó porque desde chiquitico la picardía lo vendía como un adulto tramador.

¿Cuál Manuel? Ese nombre para nadie existía, y como buen tumbador, fue de todo, y todo es todo, menos (eso dicen los que dicen) abusador de mujeres porque a todas enamoraba, certificando su currículo delincuencial que jamás maltrató a las damas. Robar fue su profesión, y los beneficiarios de lo hurtado en mito lo transformaron. Y como mito, no se sabe si todo lo que sobre Manuel Tamayo dijeron (y yo sigo diciendo) es cierto; por ejemplo, como era conocido en todo Colombia, el gobernador de Antioquia, Eduardo Uribe Botero, a través de un telegrama (el chat de entonces) sentenció a los alcaldes de Antioquia: “Ordénele capturar a Calzones. Encuéntrese en esa población”. Dicho y hecho, el miércoles 24 de agosto de 1938, a las 7:30 de la mañana, cuando se dirigía a Morritos (zona rural de Sopetrán) dos policías le dispararon por una sola razón; durante mucho tiempo “Calzones” ridiculizó a la autoridad, pues comentaban que era un mago del disfraz: más se demoraban en capturarlo que el hombrecito en volárseles, venciendo, incluso, la censura de la historia oficial al nombrarle, no como delincuente, sino como personaje típico de la rezandera vecindad, de la ciudad que en Aranjuez lo hospedó, y en el cementerio de los ricos (el de san Pedro) sepultó, porque a uno de los que robó, el funeral pagó en gratitud al evitar que su compinche Alfonso “Toño” Figueroa agrediera sexualmente a la hija de éste. Así de irreal es Medellín, como la propuesta de Federico Gutiérrez (el alcalde al momento de escribir este texto) que invertirá ciento noventa y cinco mil millones de pesos, prestados (préstamo que aprobó el Concejo municipal) porque aquí lo único que falta es mar, mientras que el Océano Atlántico se encuentra a más de 400 kilómetros de La Playa sin arena (nombre de la calle 51 en algunas partes, y la 52 en otras) Y como la pobreza supera la ficción, los pobres de Medellín seguimos esperando a muchos “Calzones” en la alcaldía y el Concejo; no pa’que roben, sino pa´que hagan lo que los de siempre jamás harán: solucionar los problemas reales que crean todas las pobrezas.
Agosto 27 de 2025.
Foto tomada de Pinterest.
Falta otro calzones actualizado.
Gracias por la historia.
De cada crónica se aprende algo nuevo.
Aquí lo que hay es ladrones pero no de calzones sino de corbata y hasta de pelo largo, greñudo y despeinado.
Horacio. Sin importar lo lejos que estés, tu lectura y comentario, infaltables. Gracias por estar presente.
Fernando. Gracias por leer y comentar esta crónica.
Calzones como el legendario zorro, que quita a los ricos para darle a los pobres. Ahora ocurre lo contrario se le quita a los pobres para enrriquecer más a los ricos.
Jaime. Gracias por pemanecer. Te espero en la próxima.
“‘Todo un personaje el gran “ Calzones “, y hasta falta hacen en las sociedades modernas , donde la irreverencia como que va en vía de extinción . Particular crónica profesor “
Rubén. Gracias infinitas por permanecer, por leer y opinar cada crónica publicada en norimaperoesverdad.com. Te espero en la siguiente.